martes, 30 de noviembre de 2010
impulsos..!!
Hay veces que hacemos cosas q no deberíamos hacer por miedo a qedarnos sin hacerlas y por el impulso,quizás, de no haberlas pensado demasiado bien.
Hay veces que simplemente hacemos las cosas para engañarnos,para demostrarnos a nosotros mismos que hemos pasado página y que somos más fuertes que algunas situaciones, pero sabemos que, en el fondo, y no tan fondo, nos gusta engañarnos para simular una vida irreal, aquella que solemos soñar cuando pensamos en un futuro mejor...
Dejemos de soñar, comenzemos a volar, a volar muy alto, a llegar hasta cimas que jamás creimos que alcanzariamos...
Sigamos adelante, Pues!!!!
En realidad, no es tan dificil,ya que todo es difícil antes de ser sencillo.Por ello, no debemos cansarnos de esperar, de aguantar hasta que seamos capaces de sobreponernos a los problemas que nos van surgiendo. Levantemos las alas hasta metas inalcanzables, Luchemos por las consecuencias de nuestros sueños, aquellas que nos ofrecerán la posibilidad de alcanzar esa libertad que deseamos.=)=)
En cambio, otras veces sí que estamos capacitados para realizar aquello por lo que luchamos. Esas veces solo nos queda confiar en nosotros mismos, y seguir, seguir adelante en los objetivos que nos hemos marcado, porque solo así, persiguiendo nuestro destino con ganas e ilusión, podremos conseguir algunos de nuestros más queridos sueños...
Sigamos adelante, pues!
Sigamos adelante, sigamos optando a conseguir lo que tanto esfuerzo y tiempo nos ha llevado plantearlo. La felicidad consiste en ver como poco a poco uno va consiguiendo aquello que se marcó, o al menos va siguiendo el camino correcto en una vida que no da muchas oportunidades para lograrlo. Por ello, o se coge o no se coge el tren, pero no hagamos el tonto mientras tanto, porque sino acabaremos descarrilados, descarrilados de una vía compleja, ramificada y muy dificil de seguir. Aprovechemos las circunstancias, y no dejemos que estas mismas se aprovechen de nosotros....
Sin embargo, cuando creemos que todo está yendo por el camino correcto, nos empujan hacia el barranco más próximo a la vía, del tirón, sin que de tiempo ni a plantearse si eso es lo que de verdad queremos. Acabamos caidos, a los pies de la montaña, peor de lo que estabamos cuando empezamos las andaduras por la vida del universo. Cuando esto ocurre, una vez más, si podemos y realmente queremos, debemos levantarnos con el objetivo de volver a empezar aquello que se empezó mucho antes, si, aquello que erramos una y otra vez pero, sin embargo, no paramos de intentarlo con la esperanza de que esta será la definitiva. Eso dicen algunos porque, en mi opinión, todas son tan verdaderas como falsas, y eso precisamente es lo que crea un desasociego dificil de superar.Y no queda otra que seguir adelante, o no?....
Debemos continuar, abrir nuevas puertas, buscar nuevos caminos, cerrar aquellas habitaciones en las que alguna vez nos encontramos no demasiado bien y aprovecharnos de la experiencia para crear nuevas habitaciones mucho más lujosas, cómodas, útiles e ilusionantes para comenzar de nuevo aquello que una y otra vez se repite, aquello por lo que vivimos en determinadas ocasiones. Porque, a fin de cuentas, todos somos como España, estamos anclados al pasado, vivimos dependiendo de los actos que ya hemos realizado y no nos damos cuenta de que debemos intentar cambiar el presente para que el futuro pueda ser independiente. Pero, quizás, el progreso no esté en el cambio, sino en pensar bien quienes somos, de donde venimos, y a donde vamos en nuestra corta pero pesada trayectoria. Realizar la acción correcta en el momento determinado es tan complicado como efectivo, y a ello es a lo que debemos aspirar; a mejorar, a seguir mejorando, y a nunca terminar de mejorar.
Corremos en círculo, sin saber muy bien a donde vamos y dándonos cuenta de que pasamos por el mismo sitio una y otra vez sin poner remedio para ello... Damos una vuelta tras otra, realizando un ciclo repetitivo. Sin embargo, algo es distinto, si, algo cambia una vez que se llega a la misma posición. Cada vuelta que damos nos da experiencia para afrontar una nueva vuelta de la que quizás aprendamos aún más. Esto provoca que llegue el momento en el que no importe dar muchas vueltas, porque la recompensa de aprender es seguro mucho más satisfactoria que la meta misma. Por ello, la manera por la que queremos llegar a nuestros objetivos es incluso más importante que el objetivo en si, y eso nos hace que no sea un fracaso el no conseguir lo que queremos, pues lo que habremos aprendido en el camino se quedará con nosotros y nos servirá para poder afrontar con claridad y desparpajo un nuevo sendero que podamos encontrar. De esa manera, ninguna roca podrá obstaculizar nuestro insignificante paso...
viernes, 26 de noviembre de 2010
me merezco..
Me merezco un amor enorme sin dudas, sin tiritas, sin gilipolleces.
Despertarme abrazada a un bombón caído del cielo expresamente para mí.
No desayunar sola, que me traigan un cola-cao con espuma a la cama.
Un chico listo que sepa leer entre mis líneas y se agarre a mis curvas.
Girarme y descubrir que mi sombra me sigue fiel a todas partes.
Y que mis botas nuevas, que no me hacen daño alguno, me lleven a bailar.
Caminar por la calle con cara de tonta porque he recordado un piropo raro.
Que a todo lo divertido que se propase pueda clavarle mi sentido del humor.
Me merezco doscientos amores brutales, aunque me baste sólo uno.
Dormir todas las noches acompañada del mismo chico y que me parezca distinto.
Sentirme tan segura que mis contoneos no hagan temblar a mis tacones.
Atravesar decidida callejones sin salida pese a que escondan derrotas oportunas.
Que mi romanticismo sumergible destroce la soledad de todas las mañanas.
Que mil noches de jarana sean suficientes para que lo que busco me encuentre.
Y que en los días nublados tenga un solete que me caliente el corazón.
Mirarme y ver que no tengo miedo a querer porque no dejaran de quererme.
Me merezco ir de frase en frase ligándome al girar cada palabra descarada.
Que los camareros se encaprichen conmigo y las copas me salgan gratis.
Levantarme cada mañana con estrellas enzarzadas en trifulca en el estómago.
Caer rendida a un encantamiento de risas sin tener que rendir cuentas al amor.
Amigos insobornables que me cubran en la retirada y me devuelvan el mordisco.
Querer disfrazarme de Chica Mala y que los demás intuyan lo Valiente en mí.
Sacudirme cariños estropeados sin tener que besar inútilmente a cualquiera.
No abrirme la cabeza porque me asuste la posibilidad de rompérmela.
Despertarme abrazada a un bombón caído del cielo expresamente para mí.
No desayunar sola, que me traigan un cola-cao con espuma a la cama.
Un chico listo que sepa leer entre mis líneas y se agarre a mis curvas.
Girarme y descubrir que mi sombra me sigue fiel a todas partes.
Y que mis botas nuevas, que no me hacen daño alguno, me lleven a bailar.
Caminar por la calle con cara de tonta porque he recordado un piropo raro.
Que a todo lo divertido que se propase pueda clavarle mi sentido del humor.
Me merezco doscientos amores brutales, aunque me baste sólo uno.
Dormir todas las noches acompañada del mismo chico y que me parezca distinto.
Sentirme tan segura que mis contoneos no hagan temblar a mis tacones.
Atravesar decidida callejones sin salida pese a que escondan derrotas oportunas.
Que mi romanticismo sumergible destroce la soledad de todas las mañanas.
Que mil noches de jarana sean suficientes para que lo que busco me encuentre.
Y que en los días nublados tenga un solete que me caliente el corazón.
Mirarme y ver que no tengo miedo a querer porque no dejaran de quererme.
Me merezco ir de frase en frase ligándome al girar cada palabra descarada.
Que los camareros se encaprichen conmigo y las copas me salgan gratis.
Levantarme cada mañana con estrellas enzarzadas en trifulca en el estómago.
Caer rendida a un encantamiento de risas sin tener que rendir cuentas al amor.
Amigos insobornables que me cubran en la retirada y me devuelvan el mordisco.
Querer disfrazarme de Chica Mala y que los demás intuyan lo Valiente en mí.
Sacudirme cariños estropeados sin tener que besar inútilmente a cualquiera.
No abrirme la cabeza porque me asuste la posibilidad de rompérmela.
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